Tengo un pez gordo. A veces le saco a pasear. Otras veces tengo la sensación de que es él quien me está sacando a mí. Lo digo porque tiene más fuerza que yo. Se pone un poco bruto porque le molestan los bancos de peces. Es entonces cuando me obliga a llevar un aleteo más rápido en busca de un claro marino. A mi personalmente no me gustan los claros marinos. Pero mi pez gordo es muy temperamental. Cualquiera le lleva la contraria. Una vez un Neon se interpuso ligeramente en su camino y mi pez gordo le mordió como si fuera un alga. Lo acabó matando. Sí. Y es que la vida de los peces es muy dura. Cuando menos te lo esperas tienes un enemigo dispuesto a acabar contigo. Recuerdo una vez, cuando mi pez gordo podía mezclarse con los demás peces del acuario, que nacieron unos pececillos. Fue un momento muy especial. La pareja de peces llevaba un mes de relación y decidieron formar una familia. Pues resulta que a gordo no le hizo mucha gracia. Se enfadó bastante y ahí empezó todo. Que si críticas, que si comentarios, que si gestos…Al final gordo decidió volverse autista y dejar de hablarse con los demás peces. Decía que no estaba de acuerdo con la idea de generar nuevos miembros en una pecera tan pequeña. Que ya era suficiente con tener que vérselas con todos continuamente ,fuera a donde fuese. Mi pobre pez gordo no está gordo de sobrepeso. Más bien está gordo de envidia. No se si es cólera o envidia. Yo diría que envidia. Puede que incluso me tenga envidia a mí. Con eso de que puedo moverme más libremente. Siempre he pensado que mi pez gordo debería ser humano, y que si lo fuera sería mucho más feliz. Quien sabe. Estas cosas son un misterio.
3 Junio 15, 2009
En el adoctrinamiento en el que me vi envuelta desde feto me inculcaron la máxima de que las segundas partes nunca fueron buenas. A pesar de que fui un espermatozoide un tanto peleón, al final acabé cogiendo gusto a las enseñanzas de la madre óvulo y comprendí que luchar por valores que otros espermas ya habían intentado defender coleteando era una gilipollez. El útero es cómodo, el útero mola. La competencia desleal a los de tu misma huevada se convierte en un juego por la supervivencia. Y en esas estaba yo un día cualquiera rodeada de líquido amniótico, discutiendo con mi colega celular sobre El Padrino. Me decía que la segunda parte era mejor que la primera y que ésta a su vez que la tercera. Y yo no paraba de pensar… «No puede ser, la primera fue un desastre porque la crítica abandonó la película y se interesó por otras de estreno, la segunda llegó a ser insultada y dinamitada hasta el apocalipsis y la tercera necesitó impulso económico para pagar a los periodistas en un último esfuerzo agónico». Pero eso eran mis pensamientos, claro, nada es tan fácil de argumentar en voz alta. Así que empecé diciendo que la primera no había estado mal. Y me dio la razón. Continué con un leve ensalzamiento a la calidad de la segunda donde había visto más pasión y mayor duración de la cinta. Y me dio la razón. Pero para no seguir una lógica argumental tan simplona, añadí que la mitad de la película era un poco de relleno y que el director podía haber recortado un poco el presupuesto porque estaba faltona de profundidad en los personajes. Por supuesto me volvió a dar la razón. Como colofón, presentí que el camino más fácil para derrotarle sería poner un ejemplo personal que se comparase con la tercera parte, de tal forma que no cabría duda alguna de que mi entendimiento era insuperable. Por lo que le solté un rollo, de esos sobre amor y relaciones imposibles sobre una chica y un chico predestinados al fracaso en pareja una vez tras otra. Intenté que no pareciera directamente que yo era la fémina de la historia, pero recuerdo que sus gestos de aprobación denotaban un cierto acompañamiento de la verdad. Le comenté que al igual que en Padrino tuvieron tres partes, a cual mejor que la anterior; así como que todo acabó en un drama propiciado únicamente por las circunstancias de estas dos individualidades. A pesar de su interés por saber más de lo acontecido, yo no quise soltar prenda y me mantuve firme a la privacidad de sus vidas. Pero ahora que han pasado ya unos años desde aquella conversación, me pregunto en qué habría cambiado mi situación si le hubiera contestado que él era mi protagonista y yo su perdición.
p6.torre. encuentro con el suelo Febrero 22, 2009
No será lo que determine el proyecto, pero desde luego no dejaré caer una torre en mitad del penúltimo parque de Manhattan sin ni siquiera mirar donde piso.
Enero 17, 2009
después del célebre 14E, llega: 2009 Odisea en mala suerte ( 17E ), que incluye capítulos tales como:
atropello
multa
re-lesión de la muñeca
Enero 5, 2009
Supongo que en estas fechas lo ideal sería hacer un balance del año que se ha ido, y sé que debo hacerlo, pero joder cada maldita vez que lo intento me entra un escalofrío y cierro el cuaderno.
Este post lo he empezado varias veces, me siento un poco boba, pero creo que esta puede ser la definitiva, porque si sigo esperando , todo el temblor se apoderará de mi y será como perder ante mi miedo.
En un balance siempre tiene que haber una parte positiva y una parte negativa. La primera se encuentra en lo académico, con un notable avance sin lugar a dudas. La negativa ha sido la pérdida de toda capacidad afectiva y el dolor.
Aquí es cuando me bloqueo y dejo de escribir.
Otra vez será.
a mis miembros perdidos Diciembre 11, 2008
Siento la ausencia de mis miembros como una pérdida irreparable. Ayer todavía los sentía…
Eran hermosos, me hacían vibrar de alegría, rebosar sentimientos de tranquilidad. Pero mi histeria surgió cuando ellos se fueron. Poco a poco me abandonaron y me llenaron de silencio; ni mi sombra quería tocarme. Por más que los llamo al encuentro con mi cuerpo éstos no responden. No desean saber de mí. Reniegan de su pasado. Reniegan su procedencia. Yo que les dí la vida, les ví crecer y desarrollarse… Aceptémoslo, ese yo no existe, ¿qué eres ahora?
A mis miembros perdidos,
No deseo vivir.










