Tengo un pez gordo. A veces le saco a pasear. Otras veces tengo la sensación de que es él quien me está sacando a mí. Lo digo porque tiene más fuerza que yo. Se pone un poco bruto porque le molestan los bancos de peces. Es entonces cuando me obliga a llevar un aleteo más rápido en busca de un claro marino. A mi personalmente no me gustan los claros marinos. Pero mi pez gordo es muy temperamental. Cualquiera le lleva la contraria. Una vez un Neon se interpuso ligeramente en su camino y mi pez gordo le mordió como si fuera un alga. Lo acabó matando. Sí. Y es que la vida de los peces es muy dura. Cuando menos te lo esperas tienes un enemigo dispuesto a acabar contigo. Recuerdo una vez, cuando mi pez gordo podía mezclarse con los demás peces del acuario, que nacieron unos pececillos. Fue un momento muy especial. La pareja de peces llevaba un mes de relación y decidieron formar una familia. Pues resulta que a gordo no le hizo mucha gracia. Se enfadó bastante y ahí empezó todo. Que si críticas, que si comentarios, que si gestos…Al final gordo decidió volverse autista y dejar de hablarse con los demás peces. Decía que no estaba de acuerdo con la idea de generar nuevos miembros en una pecera tan pequeña. Que ya era suficiente con tener que vérselas con todos continuamente ,fuera a donde fuese. Mi pobre pez gordo no está gordo de sobrepeso. Más bien está gordo de envidia. No se si es cólera o envidia. Yo diría que envidia. Puede que incluso me tenga envidia a mí. Con eso de que puedo moverme más libremente. Siempre he pensado que mi pez gordo debería ser humano, y que si lo fuera sería mucho más feliz. Quien sabe. Estas cosas son un misterio.









